Recuerdo el aroma de las flores
como el sabor de tus besos,
le humedad de la tierra
donde fundimos nuestros cuerpos.
Cuando tu cabellera se
mezclaba con la grama
y tu sabor con la frescura
del viento al atardecer.
En el lugar donde acaba la vida,
tu y yo la sentimos
lo mas rico de su expresión.
Donde reposan los restos de los muertos,
tu y yo morimos por apretar nuestros cuerpos
un poco más y sentir el dolor
y el placer de estar vivos al anochecer.